domingo, 28 de febrero de 2010

"Escrito hace aproximadamente 10 meses"

Tantas muertes que se han venido encima de mis recuerdos o conocidos (solo tres recientes) y que de una u otra forma me han conmovido en cierta manera, sin llegar al punto de estar triste, sino mas bien extrañado y asustado por la inverosimilitud del hecho. El conocer a una persona, aunque sea de vista, o conocer a los que la conocieron, y que ésta deje este mundo de un momento para otro es sobrecogedor para mi. Nunca he perdido un ser querido, y creo que cuando lo pierda sería catastrófico, no sé muy bien por qué, pero lo sería. Es que cualquiera que dejase este mundo sería feliz... (admito ser un infeliz y un loco en este mundo infeliz y loco). Por el contrario, quien debiese estar triste o apenado por la pérdida serían los cercanos, pues, si es cierto que se extrañan las actitudes y personalidades. Me estremecí al escuchar que "la niña de enfrente de la sede se murió"... y es que tenía un par de años más que yo, y un violín, y dejó atrás todo un futuro que pudo ser emprendido con éxito, dejó atrás cuántos amigos y amigas y familia y seres queridos que la aprecian. Es raro. A mi no me asusta la muerte, por lo ya dicho, pero la respeto y la tengo cercana como amiga, pero respetada como diosa. A algún lugar iremos, no sé si se le llamará cielo (mi cielo lo hago aquí mismo cuando quiero), o no sé que otro nombre, pero otro lugar debe ser mejor que éste, que me tiene cagao de frio escribiendo y cuestionándome cientos de temas sin respuesta científica ni general, y que sólo encuentro respuesta en mis dedos entusiasmados por responderme... Y me lamento de ser un insensible con falta de expresión afectuosa, pues después me saldarán cuentas y me mirarán de brazos cruzados golpeando el pie derecho contra el piso una y otra vez... como diciendome "¿Y?". Algo me falta para completar la frase que quiero gritar. Será "Diem"?. No creo que quiera morir ahora ya... pues tengo millares de cosas por cumplir y que quiero hacer, tengo miles de cosas que decir y que no he dicho y quiero decir en cuanto encuentre aquella palabra faltante, tengo miles de saltos y gritos que expresar, canciones que cantar, cuentos que escribir, y chuchadas que tirar. No quiero morir ahora... y no lo pienso hacer. Pero si me muero solo les digo que se amen aunque sea con acciones, pero si es posible no sean como yo; usen la palabra y expresión. Y no me olviden los que se olvidaron de olvidarme, que así olvidarán siempre olvidarme y me recordarán. Les digo que somos un moco en la historia del ser humano y debemos carpedear el.... ¿el qué?

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