lunes, 15 de febrero de 2010

Adioses desilucionantes

Nunca pude ver tu sonrisa, ni tus ojos. Nunca pude ver tu loca hermosura, oculta tras pantallas duras, y cuadradas. Nunca quise verte, no lo pensé.
Te fuiste metiendo en mi palabras, en mis recuerdos, entre medio de mis visiones locas. Te fui entendiendo y aprendiendo, y aún hay mucho que ver.
Nuestros ojos se estaban abriendo, por fín, y nuestras manos girarían bajo el sol, en algúna plaza de esta horrible ciudad en donde los brillantes son sólo eléctricos, y los solares no se ven. Los naturales. Me fui despertando, cayendo en un tobogán oscuro, largo, angosto, con muchas curvas eternas, y voy cayendo y veo el cielo en el final, o algo así parece. Pero aún no puedo salir.
Voy convirtiendo las palabras en recuerdos, entre tú y yo. Recuerdos pocos, pero que quieren ser hermosos.
En el tobogán sigo cayendo, hasta que vuelvas.

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