lunes, 17 de enero de 2011

Descripción

El gato ahora ronronea en mis piernas y se le caen los párpados cuando intenta mirarme verdosamente mientras hablamos de canciones buenas y canciones malas y blogs y ahora sueños y almas.
Nunca he podido desdoblarme. Pero creo que una vez tuve un sueño lúcido. Iba volando como por una cuadra, y luego volvía como a un cajero automático, y programaba la altura y esas cosas, y me molestaron los cables de la calle, y no sé qué pasó.
Lo que no te dije era que me gustaría ser scout sólo por conocer más gente. Aunque sería más interesante conocer gente tocando guitarra en la calle. Me falta gente. Me falta calle.
Y no soy bueno para ver películas, y quiero estudiar cine. No sé nada de cine. Pero me las arreglo diciendo que prefiero partir de cero, como ultra original, casi sin ninguna influencia para crear mejores cosas, digo yo, pero no me creo.
Lo malo es que odio a las cuicas, y a las que se creen cuicas, y se sacan fotos con el cuello torcido y haciendo paz con los deditos blanquitos y las uñas limaditas.
Mentira. Hace un rato pensaba por qué hay gente tan buena onda, tan interesante, con la que podría ser super amigo, y que vive tan lejos.
Mejor.
El gato ya se fue, y también está haciendo frío. Nadie se queda conmigo, cuando creo que se siente bien aquí, yo me sentía bien, y se fue. Me suele pasar y no entender nada.
Preferí reirte a tí y olvidarme irónicamente de la que fue mi amiga y me quiso a su modo.
Ahora mis piernas tienen frío.
Deberíamos dormir y capear el frío.
Adiós.
Un gusto.

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