la incipiente luz que sale de mi piel.
Mis ojos no te brillaban, de los nervios se callaban
lo sabías, aunque no pudieras ver.
No planeé ni una palabra entre tanto que pensaba
y lamentaba al no saber qué hacer.
Te buscaba y te encontraba, me ocultaba, te cansabas
de esperarme, te aburrías, ya lo sé.
Rápido el tiempo pasaba, de bobadas yo te hablaba
y tu mirada me decía "entiéndeme".
Te entendía, lo sabía, yo quería, y no podía
ni mirarte los ojos, no sé por qué.
Caminamos, se hizo tarde, yo empecé a desesperarme
a cuestionarme, preguntarme cómo hacer
que me abraces y abrazarte, y despacito un beso darte
así guardarme un pedacito de tu miel.
No empecé, tú comenzaste, entre los juegos me tomaste
me miraste hasta que al fin supe qué hacer.
Me abrazaste, me besaste, con mi boca respiraste
y reclamaste lo que hasta ayer guardé.
Como antes me atrapaste, te alejaste, me olvidaste,
te apiadaste y me volviste a conocer.
Soy lo que ves, no lo invento, no soy un galán, lo siento
pero una canción al menos puedo hacer.