Un ciclo un período un tiempo un estado una etapa una fase una era una edad un año pasa como si 365 días se encerraran en un salero y se soltaran violentamente contra un plato lleno de palabras de rencores de risas de penas de lágrimas de sudor de sueño de sueños de golpes de sangre y se escurrieran entre las esquinas peludas y sucias de cada uno de ellos y las bañara y les diera otro color y otro sabor que a la larga los vuelve únicos e irrepetibles y eso es lo bonito que trae la sal en su intención buena o mala pero diferente en cada uno más o menos agria más o menos dulce más o menos blanca suave gruesa amarga y ya se nos acaba la sal van quedando sólo los últimos granos pequeñísimos envueltos en soles ocultos por estos días y con ganas de reventar y gozar la explosión de partículas emotivas y neuronas revolucionadas que ya comienzan a electrificar pestañas y soltar pelos y pelones para recibir nueva sal en un nuevo salero en un nuevo plato dando un nuevo paso en el mirador desde donde se asoma a lo lejos el montón de sal agrupada que va soltándose de a poco y en que en la cima brilla algo que cada cual sabe qué es y cuando lo alcance todo acaba porque se acaba la sal alguna vez tiene que hacerlo o sino no tendría sentido cada plato cada salero y aquello que brilla en la cima del montón algunos tendrán más sal que otros u otras o más blanca o más dulce pero a todos se nos acaba y mientras más sal vamos ocupando más vamos festejando y celebrando y reventando y reventando más mientras más saleros ocupamos y deseamos más y nuevas palabras gestos risas llantos golpes y sangre para hacer más sabrosa la sal yo creo que sigo cambiando como debe ser y como puede ser como tengo derecho y no sé si sea lo correcto la vía salada o la dulce la suave o la áspera la tierna o la violenta pero hace falta un cambio de vez en cuando o varios buenos o malos pero que cambien un poco el color del plato repleto de las mismas palabras gestos lágrimas llantos golpes y sangre y quizás poder vislumbrar lo que brilla en mi montón si es que hay algo que brilla si es que no ha cambiado o si es que no se ha ido o si es que alguna vez existió lo cierto es que la sal de este salero fue bastante extraña y ahora trataré ser un poco más claro y suave por tantas cosas que pasaron algunas esperadas otras esperables y otras un tanto indeseables y bueno otras sencillamente repugnantes pero cada una tiene algo que hizo de este salero un poco más especial que muchos anteriores y que estuvo a punto de trizarse y colapsar pero siempre las inseguras palabras gestos lágrimas risas llantos golpes y sangre iban sujetando un poco más la sal y compactándola a veces contra mi voluntad pero para bien o para mal la sal debía seguir cayendo y sigue haciéndolo como un relojito de arena quizás ése hubiese sido un mejor ejemplo ahora queda esperar a que acabe la arenilla y dar vuelta el reloj y recomenzar con la misma cantidad de arena igual de fina o gruesa igual que siempre la misma arena de siempre y cuidar muy bien el relojito y protegerlo de las caídas para que no se rompa y la arena se esparza por el suelo y se vaya deshaciendo o se vaya consumiendo entre el pasto reseco que hay debajo y más abajo por las aguas que la llevarán hasta algún nuevo relojito por ahora que cuidar el nuevo relojito que vendrá.
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