interrogación
buscando algo en la memoria que pueda haber truncado el lento caminar seguro que para mí iba bien con las cosas a favor y a punto de llegar a algo que esperaba y veía lindo dulce y curioso pero al parecer es yo de nuevo el que erró o fue la tortuga
imbécil
que no apuró la marcha y se durmió en las tiernas palabras que brotaban como flechas certeras desde los labios curiosos desconocidos y deseados hasta mis lágrimas de niño rendido y humillado haciendo florecer la confianza y algo peculiar y doloroso pero atractivo que se expresó con un
abrazo
que se quedó en el frío de una extraña tarde de idioteces de tortuga y no sé dónde se fue no sé si se me escapó o se desvaneció en el camino entumido de frío y cansancio.