sábado, 7 de mayo de 2011

Las Cosas Porque Sí

El orden de las cosas
se empieza a desordenar
en honor al caos
que engendra libertad
y de vuelta a ordenar
y volver a empezar.

Romper la pared
pararla otra vez.
Sacar todas las puertas
para entrar y salir
más rápido y más feliz.

Las Cosas Porque Sí

Nueve autos de un tono grisáceo se amontonan frente a un semáforo.
Un semáforo mira atentamente con un ojo rojo a quince autos de distinta figura, color y contenido.
El contenido de un auto rojo, grande y con forma de paralelepípedo mira la ventana y cree mirar lo que hay fuera del auto.
Lo que está afuera del auto mira el contenido del mismo, luego mira el auto mismo, luego todos los autos que avanzan a la orden del ojo verdoso del semáforo, luego mira el cielo, y a su izquierda.
Lo que está afuera del auto siente unas ganas terribles de vomitar.
Lo que está afuera del auto sólo escribe y mira.

Realmente repugnante.

Maravillosamente real.

Las Cosas Porque Sí

Un perro camina sin ganas.
Una cadena ata a un perro.
Una vieja agarra firme la cadena
Los pies de la vieja se desequilibran y se equilibran sin ganas.
La tierra besa la zuela de las zapatillas deportivas de la vieja.
Las zapatillas deportivas de la vieja abrazan y esconden los pies sudorosos de la vieja.
La vieja da media vuelta y mira el horizonte.
El horizonte llama a la vieja.
La vieja camina en sentido contrario. Sin ganas.